El eterno retorno
Esta teoría fue considerada de tipo casi mística, incluso como una simple alegoría, una metáfora, aunque Nietzsche la consideraba en sentido estricto, y dio fe de ello en muchos de sus escritos.
Lo que plantea no es otra cosa sino la vieja teoría de que todo vuelve a ocurrir, como en un movimiento cíclico (estoicos), de tal forma que cada uno de los momentos de nuestra vida volverán a ser repetidos. Algunos plantean que esta teoría deriva del gran amor que sentía Nietzsche por la vida, por lo que afirmó que se repetiría eternamente.
El substrato científico de esta teoría es bien pobre: decía Nietzsche que este mundo es enorme, pero limitado. La realidad está compuesta de átomos, en número inabarcable para el hombre, pero finito. Pues bien, con un número finito de elementos no puede darse sino un número limitado de combinaciones, y ya que el tiempo es infinito, tarde o temprano todo volverá a repetirse innumerables veces.
Esta tesis es bastante oscurantista y tiene mucho de pseudoreligiosa, contrastando con afán esclarecedor que caracteriza todo el resto de la obra. No parece encajar bien con el resto de la obra del autor, ya que tiene mucho de ilusión, de fantasía desbordada y falta de rigor. Esta falta de concordancia con el espíritu de su propia filosofía, es lo que ha llevado a que algunos la interpreten como una alegoría.