El a priori moral de Nietzsche: afirmación de la vida, esta vida
Para Nietzsche existen dos formas de vida básicas: la vida ascendente y la descendente. La vida ascendente es aquella que conduce al hombre superior, y la descendente es aquella que disminuye el valor de la realidad, domina en nuestra cultura. La moral de la sociedad burguesa y sobre todo de la sociedad alemana, son para nuestro autor morales débiles, corruptas, que atacan a todo lo fuerte y vital que hay en el hombre, y premia todo lo débil y afeminado, todo lo que signifique renuncia y conformismo.
Él piensa que la vida es lo primero, y es bueno todo lo que engrandece y malo todo lo que la empequeñezca. Entre sus ataques a los fundamentos de la forma de pensar, de ser y de valorar del hombre europeo, destaca el que realizó a la creencia en una realidad superior, la creencia en un transmundo, en un más allá que nos aguarda, pues esta creencia según él, hace que se desperdicie la única vida que existe, esta que vivimos ahora. Por ello llamará nihilistas, contrariamente a cómo se ha usado el término, a quienes nieguen la única vida que existe en función de una vida que consideran superior, pero que es ilusoria e inexistente. Nihilistas para Nietzsche serán los que crean en el transmundo, es decir, en la nada.